Sound-Dependant

Gomez, intresantísima banda británica, en uno de sus mejores temas para pasar la tarde

The color black is not a solitary real color. Nor is it the total absence of color. A black hole in space, in fact, is a concentrated area so densely packed that nothing, not even light, can penetrate it. Blackness is actually all colors at once, so many colors merging at such intensity that the riot of their profusion produces, to the superficially perceptive eye, only nothingness: black. Try it with your crayons or magic markers: everything at once, too much simultaneous input layered repeatedly, gives you blackness.

Este acústico de Spiritualized en vivo en Islandia es de una belleza indescriptible. Realmente llega al alma.

Aunque a nadie le importe, The Flaming Lips volvió a versionar a The Beatles. Junto con el guitarrista de Wilco se mandaron una extendidísima versión de “I Want You (She’s So Heavy)”. Just push Play and keep it.

Popeye el Marino vuelve a vivir de la mano de Wilco y su nuevo video. Simplemente genial! Una razón más para recordar por qué son tan grossos

¿Por qué la unión de Metallica y Lou Reed no es tan mala como dicen?

La salida de Lulu, el disco que grabaron en conjunto Lou Reed y Metallica, fue uno de los acontencimientos más esperados de 2011. La curiosidad sobre lo que podía salir de estos dos monstruos era grande, pero -y en eso estamos todos de acuerdo- no alcanzó las expectativas. De hecho, considero que hubiera dado más frutos una unión con Sonic Youth, más acostumbrados al avant-garde, como lo demustran sus EPs editados en forma independiente y sus colaboraciones con Brigitte Fontaine y otros artistas experimentales.

Nadie dijo que Lulu sea un gran disco y, de hecho, la mayor parte de la crítica lo destruyó. Es cierto, Lou Reed no puede cantar más; su voz está tan gastada como la de Bob Dylan y no puede entonar ninguna melodía. Por eso el resultado es un álbum que roza el spoken word, lo que a veces lo hace caer en la monotonía. El germen de este estlo fue desarrollado por Reed en “The Gift”, tema del segundo disco de The Velvet Underground White Light/White Heat, pero el que contaba la historia en ese caso ¡era John Cale!

Sin embargo, Lulu no es tan malo como dice la mayoría. Requiere mucha paciencia, pero después de varias escuchas llegás a la conclusión de que si te olvidás del graznido de Lou Reed por un rato -ojo que ese graznido le da un alto nivel de dramatismo al relato en algunos momentos-,y te concentrás en Metallica, la cosa se pone mejor.

En primer lugar, las intervenciones de Hetfield son las que le dan melodía a los tracks, especialmente en los temas cortos, como pasa en “The View”, “Iced Honey” y el “estribillo” de “Cheat On Me”. De hecho, “Iced Honey” recuerda por momentos a las versiones de los temas de The Velvet Underground que hicieron Reed y Metallica juntos y es la canción más accesible del CD. ¡Hasta Lou logra mejorar su voz!

También hay algunos riffs memorables, como el de “Dragon”, que constituyen la fusión exacta de la potencia del cuarteto con el hipnotismo de este grandioso compositor.

Con estas composiciones Reed logra llevar a Metallica a límites hasta ahora inéditos. No sólo por su extensa duración (la mayoría supera los diez minutos y el track de cierre alcanza los veinte), sino porque los obligó a revisitar ciertos géneros casi inexplorados por Ulrich y Cía., obviamente siempre dentro de lo que ellos suelen hacer, como el stoner (prestar atención la densidad del bajo de “Cheat On Me”), el noise (especialmente en la batería de “Pumping Blood” y la intro de “Dragon”) o los subgéneros del metal más extremo (“Mistread Dread”).

Pero indudabelmente es “Junior Dad”, la pieza final del disco, el mejor resultado que dio la sociedad Lou Reed-Metallica. En sus veinte minutos de duración, los maestros del trash metal tocan con una emotividad cercana a sus mejores baladas (“The Unforgiven”, “Nothing Else Matters”, “Fade To Black”) mientras Reed redondea la historia con un relato desgarrador acompañado de un acolchonado y efectivo arreglo de cuerdas. No por nada hizo llorar a los guitarristas James Hetfiled y Kirk Hammett…

Madonna vs. Lady Gaga

Hace unos días Madonna dejó entrever de una manera muy diplomática que el tema de Lady Gaga “Born This Way” -que da título a su último disco- es muy parecido a su hit “Express Yourself”. Para ser suave, lo calificó como una “relectura” y la verdad es que tiene razón! Acá dejo los dos temas para que los comparen y saquen sus propias conclusiones…

De todas maneras no creo que inicie acciones legales por pLagio ni nada parecido. Ya se desquitó ayer en los Golden Globes, donde le ganó en la categoría “Mejor Canción Original”. En la volteada cayó Elton John también, pero bueno, esos son efectos colaterales y, aunque su marido ya haya tirado la bronca, lo cierto es que él ya ganó premios con el tema de El Rey León.

Oberture

El mundo de la música está en su época más extraña, llena de paradojas. Mientras todavía estamos discutiendo cuál ha sido el sonido de la década pasada (ése que en diez años cuando aparezca una banda nueva vamos a decir “suena muy del ‘00”), las nuevas tecnologías pusieron en crisis la industria y a su vez permitieron el acceso ilimitado a la música; aparecieron realities que dieron origen a los artistas más manufacturados de la historia y al mismo tiempo el indie inició una renovación sumamente ecléctica que no se veía desde principios de los ‘90. Por si fuera poco, justo cuando la música electrónica estaba llegando a la masividad de la mano de tipos como David Ghetta y Daft Punk, la nueva década comenzó con los éxitos de intérpretes que han vuelto a las raíces para aggionarlas a los oídos actuales, como Adele, Mumford & Sons o Bon Iver.

En el medio de todo este caos, la idea de este espacio es hacer humildes observaciones sobre todo lo que está pasando en la música y, por qué no, ironizar un poco.

Hablando de paradojas, dejo un video de una de las mejores bandas de los ‘90, pero condenada eternamente al fracaso por la inestabilidad de su líder. Disfruten de The Brian Jonestown Massacre!